dulce maria rivas

  • Dulce Rivas

Peyote y la Compañía: la solemnidad de su concepto

El arte puede no ser solemne, pero definitivamente, a pesar de que se diga que es una actividad propia del ser humano como cualquier otra, el arte , por alguna misteriosa razón, se distingue de todo lo demás.

Peyote y la Compañía insistía en revelarse ante la solemnidad conferida al arte, sin pensar que tal vez en ese intento, su propia actitud se volvía solemne, distinta, especial.

Los momentos vivenciales y las actividades diarias de sus integrantes son las que cobraron importancia, y las convirtieron en arte. Para tomar una postura así, se requiere un actitud especial, un estilo de vida, una condición mental. Creyeron acertadamente que el trabajo colectivo enriquecía y fomentaba las ideas y bajo esas premisas trabajabaron; y eso no es otra cosa, sino un compromiso solemne, con ellos mismos y con el grupo.

Para realizar cualquier proyecto y pretender que sea trascendente, como lo hacían ellos, se requiere cierto grado de solemnidad, de seriedad y compromiso.

¿Qué más compromiso que analizar y tomar decisiones como miembros de una sociedad, sujetos a una política cultural? Hacer cine independiente, buscar condiciones alternativas no es tan fácil: exposiciones ambulantes, fotografías en la calle, resolver asuntos como la producción, realización, distribución y consumo de la obra, son actitudes solemnes de cara al arte. Son actitudes de respeto a lo que se hace, aunque la manera en que se aborde no lo sea tanto.

La solemnidad está caracterizada por una profunda sinceridad. Por eso ellos no hablaban de una realidad inventada o imaginada, sino vivida, analizada y sintetizada para presentarla como un elemento plástico.

Tal vez cometieron un error: creyeron que el arte podía lograr la unificación humana, que sería parte indispensable de la vida común sin importar la división de clases. Rechazaron la “solemnidad” de su concepto y sin querer, le atribuyeron al arte un poder que tal vez no tiene…..

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